miércoles, 2 de junio de 2010

Geopolítica del agua, historia por la disputa


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Geopolítica del agua, historia por la disputa


Existen otras dos regiones que, en cualquier momento, pueden convulsionar, dada su ubicación y posición estratégica: el Mar Carpio y el Mar de China Meridional. En ambos se encuentran países que comparten los mismos mares y la presencia de Rusia y los Estados Unidos de América. Las naciones ribereñas tienen añejas rivalidades que, en un momento dado, pueden volverse explosivas por los intereses creados en la explotación del petróleo


La disputa por los recursos naturales ocupa un lugar destacado en el panorama mundial por ser valiosos y porque confieren poder y riqueza. Muchas veces estos antagonismos se entremezclan con orígenes étnicos, tribales, religiosos y plantean un grave peligro para la paz y la estabilidad en varias regiones del mundo.


Como caso reciente está el atentado del 11 de septiembre del 2001, cuyo fin aparente fue el celo religioso; en el fondo, el móvil formaba una extensa sed que buscaba derribar a la monarquía saudí pro-occidental e instaurar un régimen doctrinario islámico para tener el control sobre la cuarta parte de las existencias del petróleo remanentes.


Mucho antes de que se descubriera el petróleo, en la región del Medio Oriente habían ocurrido varios conflictos que relata la Biblia. Desde hace siglos las tribus y reinos locales disputaban ríos, oasis y la tierra alrededor del Golfo Pérsico.


A lo anterior se agregó el petróleo, descubrimiento que generó una nueva dimensión al panorama de violencia ya existente, porque a partir de este hallazgo, las grandes potencias extranjeras establecieron allí sus intereses y emplearon la fuerza militar para protegerlos.


Entraron primero Gran Bretaña y Rusia, y poco después se les sumaron Francia, Alemania y los Estados Unidos de América. Una de sus prioridades fue salvaguardar el tránsito fluido y seguro del energético desde el Golfo Pérsico hacia Occidente y países amigos.


Existen otras dos regiones que, en cualquier momento, pueden convulsionar, dada su ubicación y posición estratégica: el Mar Carpio y el Mar de China Meridional.


En ambos se encuentran países que comparten los mismos mares y la presencia de Rusia y los Estados Unidos de América. Las naciones ribereñas tienen añejas rivalidades que, en un momento dado, pueden volverse explosivas por los intereses creados en la explotación del petróleo.


Pero hay más, el petróleo no es el único recurso crítico que ha generado grandes confrontaciones bélicas, es el agua, ese líquido vital que podrían en años próximos desencadenar contiendas de incalculables consecuencias, sobretodo en zonas de abastecimiento escaso y disputado.


Cierto es que algunos países como Canadá y los Estados Unidos de América son autosuficientes, en cuestión de agua potable; pero en otros muchos dependen de sistemas compartidos, como son los casos de los ríos Jordán, el Tigris y el Eufrates, el Indo y el Nilo. La utilización de los recursos pluviales compartidos ocasiona un contencioso permanente, difícil de resolver.


Las causas fundamentales son dos: el crecimiento demográfico y la extensión de superficies de regadío para producir alimentos; sin duda alguna ambas incrementarán la presión sobre los sistemas hídricos.


Parece increíble que este valioso recurso natural sea motivo de frecuentes contiendas, sin embargo, la historia nos narra que es un rasgo permanente de la conducta humana . La Biblia, en el Antiguo Testamento, describe que los israelitas no entraron al Valle del Jordán, que era la tierra prometida, sin antes expulsar de allí al cananeo, al amorreo, al heteo, al heveo y al jebuseo, tal como lo prometió Jhavé a Moisés. Cuando Josué cruza el Jordán al frente de las doce tribus d Israel se inician las batallas hasta que se hacen del control de toda la región.


Durante siglos las guerras han estado unidas a la defensa y destrucción de los sistemas de conducción del agua. Cuando el asirio Senaquerib conquistó Babilonia en el año 689 a. C. mandó destruir las presas que abastecían la ciudad para inundarla y borrarla desde sus cimientos, hasta convertirla en páramo; hay que recordar que aquí existían los famosos Jardines de Babilonia.


En la era moderna sucedieron dos hechos dignos de mencionar al mando del General Charles Gordon, por el control del agua. A comienzos del siglo XXI, los conflictos por el recurso hídrico son un peligro latente porque abarcan regiones que se extienden desde el Norte de África hasta el Medio Oriente y Sur del Continente Asiático, debido a que la demanda está superando rápidamente las disponibilidades existentes como consecuencia de la escasa pluvialidad en las zonas de abastecimientos.


Ahora el dilema se presenta en la distribución: todos los países involucrados reducen el consumo per cápita o solamente lo hacen algunos y entonces la situación implica un alto riesgo de estallido bélico.


A este grave problema se agregan cinco factores más de gran trascendencia: el incremento demográfico; la extensión de terrenos de regadío para producir alimento; la concentración de la población mundial en las cuencas de estos ríos; la acelerada urbanización que conlleva la industrialización para generar empleos y el cambio climático que alterará significativamente el aprovisionamiento hídrico.


Esta expectativa hará que las naciones inmersas en esta problemática utilicen toda su fuerza para mantener más agua, en tanto que aquellas que sean derrotadas sufrirán pérdidas severas.


Cada año que transcurre, el agua será para ellas un recurso vital que ocasionará guerras más encarnizadas que las habidas por el control del petróleo y la posesión de la tierra. Si se compara el agua y el petróleo, ambos recursos son indispensables para cubrir una amplia gama de actividades humanas, pero su disponibilidad es limitada en el tiempo y obtener cantidades adicionales requerirá esfuerzos heroicos y demasiado costosos. Por ello, cada día que pasa, la humanidad estará más cerca del nivel de escasez a escala planetaria.


Los siguientes datos corroboran esta afirmación. Según el Banco Mundial, la cantidad diaria que necesita un ser humano para vivir en buen estado de salud es de 100 a 200 litros, esto es, entre 31 y 73 metros cúbicos por persona.


Es importante aclarar que del total de agua dulce que se extrae de ríos, lagos, pozos y acuíferos, el 70% se utiliza para los sistemas de riego y obtener alimento mediante la utilización de semillas híbridas.


La situación se complica aún más por el crecimiento constante de la población mundial que en forma paralela necesita más agua y más comida.


De continuar la tendencia demográfica actual, se prevén para el año 2020, 8 mil millones de habitantes, es decir un incremento de mil quinientos millones de personas en los próximos diez años, tomando como base 2009 con 6 mil trescientos millones de seres humanos.


¿Podrá nuestro planeta proveer tanta agua dulce en tan breve tiempo, sin que ocurra una hecatombe de proporciones descomunales? Posiblemente los avances científicos tengan para entonces una solución, al menos parcial; de lo contrario habrá que atenerse a una verdadera catástrofe.


Se ha comprobado que el 70% de la superficie terrestre está cubierta por agua, pero es salada. El volumen de agua dulce es pequeño, menos de un 3% del total. De este porcentaje, las dos terceras partes se encuentran inmovilizadas en los glaciares, los casquetes polares, en forma de humedad en el suelo y en los mantos acuíferos subterráneos. La población humana sólo dispone del 1% de toda la que contiene el planeta y eso debido a las precipitaciones pluviales.


Cada año caen sobre las tierras no sumergidas unos 110,000 kilómetros cúbicos, ya sea como lluvia o nieve; 70,000 km3 retornan a la atmósfera por evaporación y transpiración de las plantas, quedando 40,000 km3 como caudal disponible; de ese volumen 27,500 km3 regresa a los océanos y a los ríos de Siberia. Para consumo humano, regadío y otros menesteres restan solamente 15,500 km3.


Si en realidad existiera una distribución equitativa del agua dulce en toda la superficie terrestre no sumergida, si bastarían los 12,500 km3, más no es así. Un ejemplo muestra con claridad esta aseveración. Como caso especial destaca el Río Amazonas de Brasil que representa el 16% del agua corriente del mundo, en cambio solo se aprovecha el 2% de su volumen para beneficiar zonas áridas y semiáridas.


Por la distribución natural inequitativa de este valiosos recurso renovable, varios países como Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Libia, Marruecos, Arabia Saudí, Siria Túnez, Emiratos Árabes Unidos y la República del Yemen, no alcanzan los 1000m3 por habitante, tal como lo indica el Banco Mundial.


CONFLICTOS POR EL AGUA DEL RÍO JORDÁN


El Río Jordán ha sido notable desde que Jahvé le dijo a Moisés que esa era la tierra prometida para las doce tribus de Israel . Después adquirió fama porque allí fue bautizado Jesucristo por Juan el bautista; ahora escausa de violentas confrontaciones entre Lébano, Siria, Israel, Jordania y el pueblo Palestino, por el control de su caudal.


Nace el Líbano, en las laderas del Monte Hermón, cuya cima está 2,800 metros sobre el nivel del Mar Mediterráneo. Cuatro ríos son sus afluenes: el hasbani que se forma en el Líbano; el Dan que tiene sus fuentes en el Norte de Israel; el Baniyas y el Yarmuk que provienen de Siria. Las tres primeras corrientes confluyen dentro del territorio israelí y 45 km tierra adentro el Jordán desemboca en el Lago Tiberlades o Mar de Gallilea; a 10 km de este mar se le une el Río Yarmuk y todos juntos llegan al Mar Muerto, para entonces su salinidad es elevada.


Los primeros intentos serios para explotar esta cuenca se dan durante el mandato británico, con proyectos de extensión agrícola e industriales. En 1946 se establece el reino hachemí en Jordania y en 1948 el Estado de Israel. En un principio el abastecimiento de agua no peligraba para ambas naciones, pero sí suscitó el temor de que hubiera futuros conflictos, considerando el escaso recurso hídrico.


Las tensiones comenzaron cuando Israel inició la construcción del Acueducto Nacional, consistente en un sistema de túneles y canales destinados a llevar agua del Jordán a sus zonas costeras u al desierto del Neguer; Jordania a su vez intensificó las obras del Canal de Ghor. Al acercarse la terminación del acueducto israelí, los líderes árabes consideraron un latrocinio intolerable apropiarse de las aguas comunes del Jordán y bloquearon el proyecto, tomando la decisión de construir presas sobre los ríos Hasbani de Líbano y Baniyas de Siria para desviar sus aguas al Yarmuk y de allí al Canal de Ghor; medida radical que privaba de esos caudales al Jordán y al Lago Tiberíades y por consecuencia, el sistema hidráulico israelí resultaba inútil, porque dejaba de recibir 260 millones de metros cúbicos de agua al año.


En 1964 se produjeron las primeras escaramuzas y fue un choque entre fuerzas israelíes y sirias cerca de las fuentes del Río Dan.


Entre 1965 y 1966 sucedieron varios encuentros de aviones cazas israelíes y sirios por la continuación de las obras del Canal Baniyas Yarmuk. Las tensiones aumentaron en la zona y los diversos protagonistas movilizaron sus fuerzas para la guerra, porque consideraron al agua como un asunto de seguridad nacional.


El 5 de 1967 estallaron las hostilidades a gran escala, conflagración que se conoce como la Guerra de los Seis Días. Israel la ganó con asombrosa facilidad y ocuparon los Altos de Golán, desde donde controlaron las aguas del Río Baniyas. A partir del año 2000 es agua es un tema prioritario en las rondas de negociaciones entre israelíes, jordanos y palestinos.


Los dos ríos forman un sistema que abarca una superficie veinte veces más grande que el Jordán. Pero de igual manera en compartido por varios países y grupos étnicos, entre los cuales la desconfianza es endémica y pocas veces se han puesto de acuerdo en lo que se refiere al agua.


EL TIGRIS Y EL EÚFRATES


Los dos ríos forman un sistema que abarca una superficie veinte veces más grande que el Jordán. Pero de igual manera en compartido por varios países y grupos étnicos, entre los cuales la desconfianza es endémica y pocas veces se han puesto de acuerdo en lo que se refiere al agua.


Ambos nacen en las montañas del Sureste de Turquía y aunque en su camino hacia el Sur se suman diversos afluentes, el grueso de su caudal proviene de esa nación; un 88% para el Eufrates y un 50% para el Tigris. Al abandonar las tierras altas turcas e iraquíes entran en la gran llanura de Mesopotamia, nombre que significa “tierra entre ríos”.


La gran depresión pluvial mide 900 km de longitud y nos 240 km de anchura; en esta región extensa hace unos 7,500 años, la humanidad practicó la agricultura de regadío y surgieron las primeras ciudades y reinos.


Su decadencia empezó al final de la época bíblica , cuando el exceso de irrigaciones elevó la salinidad en las tierras. Fue hasta los siglos XIX y XX cuando se introdujo de nuevo el regadío a gran escala.


En el confín de la llanura, los dos ríos atraviesan una prolongada región de ciénagas habitada por los Madan o “los árabes de las marismas”. Después de cruzar estas comarcas, el Eufrates y el Tigris se unen para formar Chatt-el Arab; el curso ya unificado continúa hacia el Sur unos 150 km hasta desembocar en el Golfo Pérsico.


Las economías y necesidades internas de Siria e Irak dependen del sistema Tigris-Eufrates. Siria obtiene el 85 % del agua que requiere del Eufrates, en tanto que Irak extrae el 100% de las dos corrientes. Turquía solo desvía el 30%, sin embargo, tiene ambiciosos planes de regadío, proyectos que implicarán una explotación más intensa de los recursos acuíferos de los dos ríos en los años próximos.


Además, los estados ribereños están enfrentados no solo por el agua, sino por cuestiones de grupos étnicos, reparto de provincias, liderazgo del partido boasista y la guerra del Golfo Pérsico, ocasionada en los años 1990-1991.


La primera crisis de este tipo se produjo en 1975, cuando Siria terminó la construcción de la presa Talga sobre el Río Eufrates y debía de embalsar 12,000 m3 de agua para regar 640,000 hectáreas. Ante ello, Irak se quejó de que el caudal había disminuido a su mínimo nivel y que las cosechas de todo un año estaban a punto de perderse. Los sirios negaron la acusación, pero las relaciones entre ambos países se tensaron cada vez más, a tal punto que decidieron retirar sus agregados militares, cerraron sus espacios aéreos y reforzaron las guarniciones de sus fronteras.


La segunda crisis estalló por el embalse de la presa Ataturk. Turquía cortó totalmente el caudal del Eufrates durante un mes y aunque no hubo mayores consecuencias, el hecho demostró la capacidad de dicho país para controlar la corriente del río, actitud que generó un resentimiento agudo de parte de Irak y Siria. Este resentimiento se agigantó cuando tuvieron conocimiento de un proyecto de enormes proporciones en el que, a un costo de 30 mil millones de dólares, Turquía pretende sacar de la pobreza el sureste de Anatolia, generar electricidad e incrementar la producción de alimentos. El proyecto comprende 22 grandes presas sobre el Tigris y el Eufrates, 19 centrales hidroeléctricas , numerosos canales de riego para dar millones de hectáreas y crear tres millones de empleos.


Al comenzar el siglo XXI, las políticas del agua en estas cuencas han tomado un cariz contencioso como nunca antes. Y la situación se agrava aún más por el crecimiento acelerado de la población que cada vez demanda mayores volúmenes de agua. El total de habitantes de los tres países ascendía en 2008 a 120 millones , para el 2020 se estiman en 135 millones. Por lo tanto, las condiciones están dadas para una serie de crisis recurrentes y altamente explosivas.


EL RÍO INDO


La cuenca del Río Indo ha sido escenario de conflictos recurrentes entre los ribereños principales, India y Pakistán. El tortuoso curso que sigue desde su origen hasta la desembocadura, atraviesa territorios de varios estados. Sus fuentes principales se encuentran al Norte del Tibet, en la cordillera de Kailas. En su tramo inicial pasa por China, se desvía hacia Cachemira en la parte controlada por India, después entra a Pakistán por el norte y allí se le une el río Kabul que proviene de Afganistán. Antes de desembocar en el mar de Arabia confluyen hacia él otros seis grandes ríos.


En la llanura del Indo hubo asentamientos humanos desde hace miles de años que introdujeron la agricultura de regadío, lo que permitió la aparición de grandes imperios y civilizaciones. La fertilidad de latiera atrajo oleadas sucesivas invasores oriundos de otros lugares menos afortunados, así llegaron arios, bactrianos, partos, humos, persas y mongoles que dominaron la región y sus culturas se fueron sobreponiendo. Los últimos en llegar fueron los británicos durante el siglo XVIII y lograron el control total de la cuenca a mediados del siglo XIX.


Los británicos, además de llevara la India sus ambiciones imperiales decidieron regular el gran y sus afluentes de colosales proyectos hidráulicos. Como tenían el dominio de toda la región pudieron construir un sistema pluvial integrado de las aguas, el primero de su especie en el mundo. El primer canal fue construido en 1859 y en 1915 quedó terminada la red que abarcaba todo el Punjab.


La división de la India en dos estados soberanos, llevada a cabo el 15 de agosto de 1947 fue catastrófico para la cuenca del Indo, porque en esa fecha histórica el valle tenía 11 millones de hectáreas de regadío. Al efectuarse la separación territorial, el Sistema de canales quedó fraccionado en dos redes, con la particularidad de que a Pakistán se adjudicó la mayor parte de los canales y de las tierras de regadío. Sin embargo, con la nueva frontera, las cabeceras de los principales afluentes quedaron en la India, así como el curso superior del mismo Río Indo.


El impacto del hecho no tardó mucho en manifestarse. El 31 de marzo de 1948 India cortó el abastecimiento de varios canales que van a Pakistán. La falta de agua hizo que se perdieran 400 mil hectáreas de regadío paquistaní, causando una gran hambruna. Los afectados exigieron una acción militar. La tensión siguió siendo fuerte los dos estados rechazaron propuestas de restaurar la unidad del sistema hidrológico. El Banco Mundial intervino y después de 8 años de negociaciones, en septiembre de 1960, firmaron el Tratado de las Aguas del Indo.


A pesar de ello, la disputa por el agua crecerá en importancia cuando se hayan agotado los acuíferos y ambos países intensifiquen la explotación del Indo y sus afluentes. A lo expuesto hay que agregar el crecimiento demográfico, India tenía en 1950, 358 millones de habitantes y Pakistán 40 millones, en el 2008 India tiene 1,150 millones y Pakistán 168 millones, esto significa que en 58 años han triplicado y cuadriplicado su población.


El deterioro del medio ambiente y el cambio climático pueden alterar en forma acelerada los términos de la ecuación.


Como la población aumenta y con ella crece la necesidad de agua y alimentos, cada país ribereño tratará de maximizar el uso del agua disponible; cuando las acciones de cualquiera de los estados produzcan una norma del abastecimiento, se darán las condiciones para un choque regional de colosales dimensiones.


LA CUENCA DEL RÍO NILO


Desde tiempos remotos las aguas del Nilo han sido vitales para los asientos humanos de Egipto y Sudán. Las grandes avenidas que se forman y bajan del Altiplano etíope se vierten en el Nilo, para después inundar las fértiles tierras del valle, lugar en donde los campesinos efectuaban dos cosechas al año. La abundancia de la producción agrícola hizo posible la explosión demográfica y poco después la aparición de ciudades, estados e imperios. La civilizaciones egipcias debieron su duración y opulencia, gracias a las vivificantes aguas del Nilo, por ello sus gobernantes siempre se preocuparon por garantizar la afluencia de su caudal, aún valiéndose de la fuerza militar.


Gracias a esta estrategia, Egipto que en nada contribuye al caudal del río, utiliza la mayor parte de sus aguas en provecho propio, sobre todo considerando que los países ribereños situados río arriba no tienen capacidad económica para construir grandes presas ni sistemas de irrigación. Como hasta el presente dispone un mayor poderío militar, los ha disuadido de emprender cualquier reivindicación; sin embargo, existe la posibilidad de futuros conflictos cuando esas naciones por la presión demográfica y necesidad alimentaria decidan sacar más agua del caudal, a sabiendas de las consecuencias que pueden derivarse de un enfrentamiento con Egipto.


Para valorar el funcionamiento de la ecuación planteada conviene hojear brevemente la geografía del Nilo para comprender en aprovechamiento pasado, presente y futuro por los asentamientos humanos.


Es el más largo del mundo, mide 6, 650 km desde sus fuente en África ecuatorial hasta su desembocadura en el Mar Mediterráneo. En su curso recoge y distribuye las aguas del nueve países: Ruanda, Tanzania, Kenia, Congo, Uganda, Burundi, Etiopía, Sudán y Egipto. La cuenca a barca 3, 350 mil km3 osea la novena parte de la superficie total del continente africano; como se infiere de ello se dan diversos climas, selvas, sabanas, ciénegas y hasta desiertos.


Dos son los principales afluentes del Nilo, el Nilo Blanco que recibe sus aguas de los lagos Victoria, Alberto y Kyoga. EL color blanco lo obtiene de la región pantanosa llamada Sudd. El otro brazo arrastra aguas oscuras, de ahí que se le llame Nilo Azul, en corto, pero más caudaloso, nace en el Lago Tana situado en la parte occidental de Sudán. Ya como un solo río entra en territorio egipcio a la gran presa de Asuán, y después se abre en numerosos brazos como barillas de un abanico, formando la región triangular del delta, para desembocar en el Mar Mediterráneo.


El Nilo al abandonar el territorio Sudáneo, y descender a Egipto, forma un valle largo y estrecho que mide 760 km de longitud y un anchura entre 10 y 16 km, en el cual vive la mayoría de la población; están los campos de labranza; fue el lugar de los antiguos faraones; se hallan los grandes monumentos de Giza y Luxor y es en donde se alza la moderna ciudad del Cairo con casi 10 millones de habitantes.


Una somera visión panorámica permite conjeturar que la nación egipcia más temprano que tarde enfrentará graves problemas de abastecimiento de agua debido a la cuenca en compartida con ocho países.


VALENTIN HERRERA

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miércoles, 26 de mayo de 2010

Cuadro de Kahlo con marco artesanal oaxaqueño se vende en 1.17 millón de dólares en NY


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Cuadro de Kahlo con marco artesanal oaxaqueño se vende en 1.17 millón de dólares en NY


Pero desde antes de la subasta, había llamado la atención la pequeña obra de Kahlo. Y el precio alcanzado superó las expectativas. Es un óleo sobre metal de apenas 17 por 12 centímetros, que muestra a un ídolo precolombino


26 Mayo 2010.- El cuadro "Sobreviviente", una rara obra en miniatura de Frida Kahlo alcanzó el miércoles un precio de 1.178.500 dólares, durante la subasta de arte latinoamericano realizada por la casa Christie's.


"Sobreviviente" (1938) de la mexicana Kahlo, es un óleo sobre metal de apenas 17 por 12 centímetros, que muestra a un ídolo precolombino. Fue colocado por la propia Kahlo en un marco artesanal de estaño, hecho en el estado de Oaxaca, en el sur del país.

"Esta es la primera vez que este raro y extraordinario trabajo aparece en el mercado desde que se exhibió inicialmente en 1938 en la Galería Julien Levy, en la primera exposición sola de Kahlo", dijo Virgilio Garza, director del departamento de arte latinoamericano de Christie's, en un comunicado previo a la subasta.


Al anunciarse el precio sorprendente, los asistentes a la subasta rompieron en aplausos. No se reveló de inmediato la identidad del comprador.


La subasta incluía además obras de Emiliano di Cavalcanti, Joaquín Torres-García y Fernando Botero, que se rematarían hasta por 1,2 millones de dólares cada una.


En total, la subasta constaba de 280 lotes, incluidas pinturas, dibujos, acuarelas y esculturas de renombrados artistas, entre quienes también figuran Roberto Matta, Remedios Varo, Gunther Gerzso, Mario Carreño y Leonora Carrington.


Como es costumbre la venta se realizaba en dos sesiones, el miércoles por la noche y el jueves por la mañana.

Las obras más valiosas de la rematadora esta temporada son el óleo "Sonhos do carnaval" (1955), un colorido homenaje del brasileño Di Cavalcanti al Carnaval de Río, de 130 por 160 centímetros; el óleo de 59,7 por 48,3 centímetros "Composición constructiva en planos y figuras" (1931), del fundador uruguayo del universalismo constructivo Torres-García, y la escultura en bronce "Mujer a caballo" (2002) del colombiano Botero, de 254,6 por 164 por 121 centímetros.


Pero desde antes de la subasta, había llamado la atención la pequeña obra de Kahlo. Y el precio alcanzado superó las expectativas.


"Su reaparición permite saber más acerca de una de las artistas más icónicas y reverenciadas del mundo. Conocida apenas por un puñado de personas de oído durante décadas y accesible a una nueva generación de espectadores por primera vez, este trabajo sin duda será bien recibido y buscado por coleccionistas y estudiosos de Kahlo", había vaticinado Garza.


La rival Sotheby's, en tanto, ofrecerá la noche del jueves, entre muchas otras obras, "Sur Les Traces" (1945) de Wifredo Lam, una síntesis de cubismo y surrealismo que espera vender por hasta 1,8 millones de dólares; "La tejedora y los niños" (1953) de Diego Rivera, por entre 1,3 y 1,5 millones, y el cuadro "Odalisca" (1998) de Botero, por entre 700.000 y 900.000.


De Rivera también ofrece "Retrato de Gladys March" (1946), valuado en entre 225.000 y 275.000 dólares, que muestra a una periodista estadounidense a quien el artista mexicano dictó sus memorias. El lote incluye una importante colección de cartas, fotografías, material de investigación y hasta manuscritos originales para el libro, que ofrecen una fascinante mirada a la vida del pintor y muralista.


FUENTE: LAVIBRA.COM

IMAGEN: REVISTADEARTE.COM

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jueves, 20 de mayo de 2010

100 años después de La Sucesión Presidencial


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100 años después de La Sucesión Presidencial


100 años después, México se enfrenta a las fiestas de centenario y bicentenario donde la mayoría de los actores, no son capaces de mirar la historia en su totalidad. Porque mal papel damos al pasado, cuando mediante el cohetón y la flor de ornato, anunciamos su recuerdo, mientras el presente se carcome por la falta de conocimiento histórico


México, DF.- En 1910 se publicó el libro La Sucesión Presidencial de 1910 con el cual Francisco I Madero, hombre de empresa y negocios privados, se encarga de bosquejar la situación por la que cruzó el México de aquella época, describiendo la forma de gobierno, la corrupción, el estado de la dictadura del general Porfirio Díaz; así como los caminos en que México, con el Partido Antirreleccionista a la cabeza, se habría de enfrentar en la defensa de la incipiente democracia. Esta obra que se distribuyó ampliamente, representa el esfuerzo de un hombre por comunicar a sus congéneres la manera en como solucionar, paliar, una situación de grave corrupción política.


Madero señala dentro de los móviles que lo guiaron para escribir el libro:

“Como la inmensa mayoría de nuestros compatriotas que no han pasado de los 50 años (¡dos generaciones!) vivía tranquilamente dedicado a mis negocios particulares, ocupado en las mil futilezas que hacen el fondo de nuestra vida social, estéril en lo absoluto! Los negocios públicos poco me interesaban, y menos aún me ocupaba de ellos, pues me había acostumbrado a ver a mi derredor que todos aceptaban la situación actual con estoica resignación, seguía la corriente general y me encerraba, como todos, en mi egoísmo. (…) Por otro lado, consciente de mi poca significación política y social, comprendía que no sería yo el que pudiera iniciar un movimiento salvador, y esperaba tranquilamente el curso natural de los acontecimientos, confiando en lo que todos afirmaban: que al desaparecer de la escena política el señor General Porfirio Díaz, vendría una reacción a favor de los principios democráticos; o bien, que alguno de nuestros pro-hombres iniciara alguna campaña democrática, para afiliarme en sus banderas. (…) Ese indiferentismo criminal, hijo de la época, vino a recibir un rudo choque con los acontecimientos de Monterrey el 2 de abril de 1903 (donde oposicionistas al régimen fueron reprimidos despiadadamente) (…) Entonces, comprendimos que era deber de todo ciudadano preocuparse por la cosa pública, y que el temor o el miedo que nos detenía, era quizá infundado; pero seguramente humillante y vergonzoso. Por estas razones, nos formamos el propósito de aprovechar la primera oportunidad que se presentara, para unir esfuerzos a los de nuestros conciudadanos, a fin de principiar la lucha por la reconquista de nuestras libertades”.


De este modo, Madero nos llama 100 años después a recorrer con él el camino de la Revolución que terminó con la dictadura de Porfirio Díaz e instauró el México del siglo XX.


CLIMA EXPLOSIVO EN 1910


El punto de partida de la gesta revolucionaria no se encuentra en la entrevista del general Porfirio Díaz con el periodista James Creelman, sus raíces vienes de mucho tiempo atrás. La revolución tiene como objetivo general el derrocar a la dictadura, lo que se logra fácilmente debido a lo carcomido del régimen. En el fondo existen grandes problemáticas como la tenencia de la tierra, el alto acaparamiento de la propiedad rural y la desigual distribución de la riqueza. Francisco Bulnes en “El verdadero Díaz y la Revolución” señala una lista de multimillonarios: Porfirio Díaz; Enrique Creel, Secretario de Relaciones; Justino Fernández, Secretario de Justicia; Olegario Molina, Secretario de Fomento; Ramón Corral, Secretario de Gobernación; José Ives Limantour, Secretario de Hacienda y Manuel González, Secretario de Guerra. En cuanto a los gobernadores figuran como multimillonarios: Luis Torres, de Sonora; Mucio Martínez, de Puebla; Policarpo Valenzuela, de Tabasco; general Fernando González, del Estado de México; Pablo Escandón, de Morelos y Guillermo L. Escandón, del Distrito Federal.


Para entender la situación de 1910, es necesario observar las estadísticas de entonces: la población total del país es de 15, 160, 269 habitantes; los hacendados que poseen grandes latifundios son en total 830. Los agricultores son 410,345, mientras los jornaleros del campo hacen un total de 3, 123,975, laborando en 8,431 haciendas y 48,633 ranchos. Las haciendas llegan a tener en algunos casos extensiones de 3 millones de hectáreas, porque el general Luis Terrazas de Chihuahua, es poseedor de 6 millones de hectáreas. Cerca de 12 millones de mexicanos, en ese tiempo dependen del salario rural: de 18 a 25 centavos diarios y representan el 80% de la población. El kilo de frijol valía diez y el de arroz trece centavos en la tienda de raya, marcan infame de los latifundios, que hacían del peón un esclavo. Los datos de 1903 a 1912 señalan que la agricultura no es próspera, puesto que hay necesidad de importar maíz por 27 millones de pesos, y además se erogan 94 millones en la adquisición de otros granos.


En 1906 Weetman Pearson, un inglés y Edward L. Doheny, un norteamericano, obtienen la concesión para explotar la riqueza petrolera, cuando el 24 de diciembre de 1903 se aprueba la ley concediendo el permiso. El capital extranjero también logra extenderse por el centro del país, en 145 fábricas con una producción de $43, 370,012, ocupando en 1910 a 32, 229 obreros, los cuales carecen de protección laboral.


Paralelamente se expedita la presencia de la banca extranjera. Las operaciones se consolidan el 16 de agosto de 1881, cuando se establece el Banco Nacional Mexicano y Eduardo Noetzlin, agente de banqueros franceses, sugiere la supresión de los antiguos medios de financiamiento, teniéndose el concurso de capitales estadounidense, suizo, español, francés e inglés.


En 1910 funcionan treinta y dos bancos federales con un capital pagado de $172,655, 400, mientras el fondo de reserva es de $61,461,425. Una idea de la situación del país en lo que respecta a las comunicaciones, lo constituye la red de ferrocarriles que en 1910 tiene una extensión de 24, 559 kilómetros.


En cuanto al rubro de educación, México está en una época oscura, medieval, casi salvaje, a pesar de los intentos del grupo de científicos, que con hombres como Gabino Barreda, intentan implantar a Augusto Comte, en un positivismo mexicano, que será el enemigo que destruirán los jóvenes del Ateneo de la Juventud dirigido por jóvenes como José Vasconcelos, Alfonso Reyes y Antonio Caso, de la mano de mentores como Justo Sierra.


Después de la muerte de Maximiliano, Juárez entra a al ciudad de México el 15 de julio de 1867 y con él florece la esperanza de un país en paz. En 1871 Porfirio Díaz, en el Plan de la Noria defiende el principio de no reelección. Sin embargo, Díaz tiene sus objetivos claros, y el 1 de diciembre de 1875, en ocasión de la campaña política que le permite a Sebastián Lerdo de Tejada reelegirse para nuevo mandato, esgrime de nuevo el estandarte de la no reelección. Pero las filas de Lerdo de Tejada se fracturan rápidamente y Díaz Mori llega al poder fácilmente después de proclamar el Plan de Tuxtepec. A partir de entonces, y hasta el 25 de mayo de 1911 su presencia dominará las riendas de México, ya sea con testaferros, o reelección tras reelección.


La generación joven de entonces, esa que entraba anchurosa al siglo XX, comienza a desesperezarse, a sentir la imperiosa necesidad de cambiar la forma de gobierno. Los precursores encararon la represión y la muerte en Cananea, Río Blanco, Orizaba y Puebla. Pero al labor de los liberales fructifica: Francisco I. Madero polariza simpatías y tiene apoyo general para su famoso Plan de San Luis – cuando ya el país s ha estremecido con la “Sucesión Presidencial”-; el Plan establece el compromiso de levantarse en armas el 20 de noviembre de 1910, y en efecto, la andanada ocurre.


LA SUCESIÓN PRESIDENCIAL EN 1910


Don Francisco Ignacio Madero, distinguido precursor de la Revolución Mexicana de 1910, inició la lucha difundiendo sus ideas en un histórico libro que escribió en 1908, denominado “La Sucesión presidencial en 1910”. En él analiza y reflexiona acerca de los principales problemas que ahogan a la sociedad mexicana, después de más de treinta años de gobierno dictatorial por parte del general Porfirio Díaz Mori.


También reconoce que la familia Madero, acaudalada como él mismo Francisco, no tiene resentimiento alguno contra el gobierno federal, estatal y demás autoridades locales, por el contrario, afirma que sus negocios y diversos asuntos marchan sin interferencias.


Elogia al general Díaz, los hechos de guerra en que participó y que lo llenaron de honor y gloria durante la invasión francesa, pero destaca con agudeza, y a veces con ironía, los grandes errores que ha cometido en la conducción del gobierno de la República.


Aclara que existen otros generales como Escobedo y Corona que obtuvieron victorias más brillantes y espectaculares que el general Díaz y son embargo, no fueron dimensionados como se lo merecían.


En Querétaro, el general Escobedo dio el triunfo a los liberales sobre los franceses y conservadores, hecho que permitió la captura de Maximiliano de Habsburgo y sus principales colaboradores, quienes fueron juzgados conforme a las leyes vigentes y después pasados por las armas en el Cerro de las Campanas. Con esto terminó el sueño de Napoleón III, quien pretendió extender sus dominios hasta el continente americano.


Madero nos narra como Benito Juárez Maza, Presidente de la República, regresó triunfante ala capital del país, y todo aparentaba que por fin llegaría la anhelada paz, tras cruentos años de guerra; mas no fue así. Expulsados lo invasores del territorio, el presidente Juárez tomó la decisión de licenciar a gran parte del ejército por no ser ya necesario y carecer de recursos para mantenerlo. De la noche a la mañana, miles de hombres abandonaron los cuarteles y fueron expulsados a la calle sin ocupación alguna, ya que lo único que dominaban eran las armas. Esto se convirtió en un verdadero peligro y sólo se esperaba que un jefe de prestigio los convocara para hacer lo que sabían. Entre los generales licenciados estaba Porfirio Díaz. Todos los que habían participado en la guerra y eran ameritados, comprendieron que la Patria nunca más les recompensaría sus denodados esfuerzos y empezaron a conspirar.


Francisco Madero escribe en su libro que Juárez se postula y reelige para un segundo periodo presidencial, pretexto que esgrime el general Díaz para insurreccionarse en 1871, con su Plan de la Noria. Es atacado y vencido, pero en 1872 el Presidente Juárez muere de un ataque al corazón y es sustituido por el ilustre jurisconsulto Sebastián Lerdo de Tejada.


Díaz astutamente espera la segunda oportunidad para alcanzar sus propósitos. En marzo de 1876 lanza el Plan de Tuxtepec y aunque afirma que no es su deseo alcanzar la presidencia de la República, se enfrenta a las fuerzas gubernamentales en Tecoac, las vence y de ahí marcha a la ciudad de México en donde, al llegar, es proclamado por sus seguidores como presidente de facto por cuatro años. Al término de su gestión no puede reelegirse porque lo prohíbe la constitución de 1857, entonces maniobra para que sea electo el general Manuel González, su amigo leal, después de esta interrupción de cuatro años se reelige por cinco periodos consecutivos.


Francisco I. Madero llama a este fenómeno “militarismo” y con ejemplos demuestra que le ha hecho mucho daño al país. Afirma que para mala fortuna de México este fenómeno se manifestó desde que se consumó la independencia. Todos aquellos héroes que contribuyeron a lograrla se sintieron con derecho a ser presidentes y para ello prepararon y ejecutaron asonadas. En la lista que menciona destacan: Iturbide, Bravo, Guerrero, Juan N. Álvarez, Anastasio Bustamante, Santa Anna, Comonfort, Zuloaga y Porfirio Díaz. A este último, le tocó poner fin al militarismo, aplicando la política de incorporar a liberales y conservadores a su equipo de trabajo, así como lograr una reconciliación con el clero. Los que no se dejaran cooptar recibirían “pan o palos” o con cualquier pretexto “La Ley Fuga”.


Bajo este esquema logró que los diputados, senadores y casi todos los gobernadores fueran sus incondicionales, sólo entonces reformó la constitución vigente en el sentido de que habría una sola reelección para presidente de la República; a la vez, los gobernadores quedaron facultados para reformar las constituciones locales con el mismo fin. El pacto estaba hecho, el presidente respaldaría a los gobernadores para que se reeligieran indefinidamente y estos a cambio, lo sostendrían, sin condiciones en la silla presidencial. El único elemento antirreleccionista que se daba era que alguno de ellos muriera. Los gobernadores siguiendo el ejemplo del presidente nombraban a los jefes políticos y presidentes municipales que se fueron perpetuando en el poder, formando verdaderos cacicazgos.


A continuación Madero diserta en su libro sobre el poder absoluto, dando un periplo desde la antigüedad, en Egipto, Asia, la Europa antigua hasta llegar a los tiempos modernos, donde el poder absoluto se confronta con la democracia. En el capítulo IV titulado “El Poder absoluto en México”, se describe las pruebas de que existe el poder absoluto en México, narrando la guerra de Tomóchic, contra los Yaquis, y los indios mayas; asimismo, se habla de las huelgas de Puebla, Orizaba y Cananea. Y se enumeran los fracasos de la dictadura del general Porfirio Díaz en los rubros de Instrucción Pública, Relaciones Exteriores, Progreso Material, Agricultura, Minería e Industria y Hacienda Pública.


A continuación, el autor se pregunta: “ A dónde nos lleva el general Díaz”, y para ello analiza la declaración al periodista estadounidense Creelman, la cual considera engañosa si se parte de ella para saber el camino que el dictador pretende realizar; sin embargo asegura que el “general Díaz desea seguir en la presidencia reeligiéndose una vez más, y dice también que no piensa cambiar de política ni quiere permitir ninguna libertad a la nación, siquiera para que ésta designe al que ha de sucederle”. ¿Quién podrá escoger Díaz como su vicepresidente y quizá sucesor? Es una pregunta que todo el mundo se hace. Esta división ha dado por resultado la formación de dos partidos políticos, el Científico, representado por Ramón Corral y el Reyista, que encabeza el general Bernardo Reyes. Madero expresa: “ Con toda sinceridad hemos expresado nuestra opinión sobre el General Reyes, así como sobre el señor Corral; y ella nos obliga a decir lo siguiente: si creemos que estos dos personajes serán funestos en la presidencia de la República, se debe principalmente a que continuarían el régimen de poder absoluto, cuya prolongación sería mortal para nuestras instituciones y peligrosa para nuestra independencia”.


En seguida, el autor se pregunta si México está apto para abandonar el sistema de poder absoluto y transitar por la vía de la democracia. Dos factores se analizan para saber si México está apto para la democracia. Por un lado, se señala que el pueblo mexicano es analfabeta en un 84%. Madero señala que esto no debe sobredimensionarse, pues generalmente los pueblos democráticos son dirigidos por jefes de partido, que se reducen a un pequeño número de intelectuales. Por ello “en México pasará lo mismo y no será la masa analfabeta la que dirija al país, sino el elemento intelectual”. El segundo factor a analizar es el militarismo mexicano, que no reconoce más ley que la de la fuerza bruta y que será el escollo principal para hacer uso de los derechos electorales.


Para resolver este problema, el autor recomienda luchar con constancia para que se logre el primer cambio de funcionarios por medios democráticos. Y esto se logrará si la nación se organiza en partidos políticos y logra que los candidatos electos por el pueblo lleguen al poder, y esta decisión es acatada por el general Díaz.


Así surge el Partido Antirreleccionista en el cual predomina la idea siguiente: “Trabajar dentro de los límites de la Constitución, porque el pueblo concurra a los comicios, nombre libremente a sus mandatarios y a sus representantes en las Cámaras”. Tal partido se regirá por dos principios: Libertad de Sufragio y No Reelección. Para crear este partido deberán formarse clubs en todas partes del país, los cuales con el tiempo deberán dar cabida a un Club Central Director.


100 AÑOS DESPUÉS


Releer la historia de México, desde este siglo XXI, donde la alternancia en el poder terminó con la hegemonía del PRI y ha dado a otras fuerzas políticas la oportunidad de regir los destinos del país ha cambiado la manera de pensar el pasado.


La historia contada desde el PRI siempre exaltó a la Revolución Mexicana, porque de este movimiento emanaba su esencia. De este modo, el Partido Revolucionario Institucional -al modo de Tlacaélel que reescribió la historia de los aztecas- justificaba su existencia narrando desde el poder, el modo en que debía interpretarse correctamente la historia, la manera en como correspondía conocer a los héroes, lo cual devino en biografías oficiales de Carranza, Obregón, Calles, Villa, Zapata y demás figuras que conformaron el panteón priísta.


Es por ello que esfuerzos de varios historiadores fueron vetados por décadas como ocurrió con el libro “La Revolución Mexicana” del historiador Jean Meyer, que desmitificaba a los héroes nacionales, y contaba una versión realista de la Revolución.


Sin embargo, 100 años después, la Revolución Mexicana, está cubierta de oropeles descarapelados y nuevos héroes. De este modo, la nueva historia de la Revolución reconoce que la pobreza, la explotación de las haciendas, el peonaje esclavizante y el ínfimo nivel de vida de la población mexicana de 1910, aunado a la dictadura de Díaz detonaron el movimiento social.


No obstante, hoy se establece el juego de los intereses geopolíticos en la conformación del México del siglo XX, el entramado de intereses comerciales, la injerencia de otros países sobre la vida política mexicana.


Y es que se nos enseñó, que el pueblo cansado de la explotación española se levantó en masa y así logró la independencia. Asimismo, se dijo que el pueblo cansado de la dictadura y mano férrea de Díaz, se insurreccionó, pero que antes Madero intentó una transición pacífica, lo cual no pudo lograrse por las ambiciones del general Victoriano Huerta. Entonces los caudillos, verdaderos representantes del clamor popular se levantaron contra los explotadores. Nada más falso y en el caso de revolución, más mendaz.


Lo cierto es que la Revolución Mexicana como cualquier fenómeno social, fue resultado de un entresijo de intereses, donde los actores se contradijeron muchas veces, donde otras tantas se aliaron con sus enemigos y en otras fusilaron a sus antiguos aliados. De este modo, vemos que quienes alguna vez levantaron en brazos a Emiliano Zapata, fueron los mismos que lo asesinaron en Chinameca, y todos, asesinos y asesinados, pasaron a la historia como héroes, así indiferenciados.


100 años después, México se enfrenta a las fiestas de centenario y bicentenario donde la mayoría de los actores, no son capaces de mirar la historia en su totalidad. Porque mal papel damos al pasado, cuando mediante el cohetón y la flor de ornato, anunciamos su recuerdo, mientras el presente se carcome por la falta de conocimiento histórico.


Por ello, quienes toman las grandes decisiones políticas y sociales de nuestro país se dejan influir más por las nuevas teorías extranjeras, por los análisis mercadológicos y de impacto de imagen, que por la pulpa viviente de la historia nacional, que vive en cada uno de nosotros y que respira en cada municipio de este variopinto mosaico llamado México.


Es que 100 años después las quejas de Francisco Madero siguen siendo válidas, y esto ocurre así, porque la realidad de México no ha cambiado de fondo, porque cambiamos la dictadura del Caudillo, por la dictadura del Partido, porque quien llega al poder desea perpetuarse en él, por todos los medios posibles.


Porque 100 años después, sigue habiendo un gran atraso educativo, una falta de tecnología propia; porque los recursos del país se encuentran en manos ávidas; porque 100 años después las clases poderosas siguen dictando los derroteros del país, desde los medios electrónicos, único rasero “democrático”.


Madero vivía tranquilo, en la paz de sus negocios privados, creyendo ser demasiado pequeño para lograr cambiar algo en la nación. Pero un día se decidió y todo vino a cambiar. Junto a él se decidieron muchos hombres que esperaban el llamado de otro más valiente. Otros más esperaban el pretexto para extender sus comercios, minas y sembradíos.


Y se unieron al movimiento todos, porque la “bola” prometía. El resto en taburetes extranjeros sonreía ante tan afortunada suerte. Y el pueblo, esa idealización majestuosa, esperanzado creía en un gobierno mejor, en democracia y justicia. Cien años después aún el pueblo espera se cumpla la palabra de Francisco I. Madero.

Valentín Perea Acevedo

REVISTA ESTILO GRÁFICO

PROPUESTA OAXACA

‘UN ÍCONO DE INFORMACIÓN’